
Si estás buscando un lugar donde la alta cocina española brille con todo su esplendor en el corazón de Madrid, Lhardy es la parada obligatoria. Este restaurante es un clásico que lleva más de 180 años deleitando a los madrileños y turistas. En la planta baja, puedes disfrutar de unas tapas y postres que son pura delicia, pero si subes al primer piso, te espera una experiencia gastronómica que te va a dejar boquiabierto. Fundado por Eugenio Huguenin "Lhardy" en 1839, no solo es el primer restaurante de lujo de la ciudad, ¡es una leyenda viviente!
El ambiente en Lhardy tiene ese toque chic y aristocrático que te hace sentir especial, ideal para celebrar un cumple o una ocasión única. Desde ese sabroso consomé hasta el sorprendente solomillo wellington, aquí cada plato está hecho con amor y atención al detalle. Además, la atención del personal es de primera, te tratan como si fueras de la realeza. Así que si quieres probar lo mejor de la cocina mediterránea y española en un lugar lleno de historia, Lhardy es el sitio donde tienes que estar. ¡No te lo pierdas!
Lhardy Restaurante
Horarios Lhardy Restaurante
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 13:00–24:00 |
| martes | 13:00–24:00 |
| miércoles | 13:00–24:00 |
| jueves | 13:00–24:00 |
| viernes | 13:00–24:00 |
| sábado | 13:00–24:00 |
| domingo | 13:00–16:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Lhardy Restaurante
Cuál es la especialidad de Lhardy
Si estás por el centro de Madrid y buscas un lugar imperdible, tienes que pasarte por Lhardy en la calle S. Jerónimo, 8. Este sitio es un clásico de la alta cocina y no te va a decepcionar. La comida es de 5 estrellas, y todo, desde el café hasta los dulces, es una delicia. Además, el personal es súper profesional y agradable, siempre con una sonrisa. Si solo quieres tomarte un buen café con un pastelito, este lugar es una parada obligatoria. La decoración tiene su encanto, con una vajilla original que hace que todo se vea aún más apetitoso.
Te cuento que a muchos les encanta la atmósfera retro del lugar, te transporta a esos años del 1800-1900 en un parpadeo. Aunque hay quienes dicen que el cocido no es tan impresionante como esperaban, con algunos platos que se sienten un poco sosos, como la sopa que no tuvo la sustancia que deseaban. Pero hey, las croquetas de cocido son un must, y el postre les sorprendió para bien. Así que, a pesar de algunos altibajos, la experiencia es bastante buena, aunque quizás no sea para repetir a diario.
Si te vas a animar a disfrutar de la experiencia, mejor hace una reserva, porque con el nivel de ruido bajo puedes charlar sin problemas, y si vas en pareja, ¡es un buen plan! Eso sí, el precio puede ser un poco elevado, así que prepárate a soltar más de 70 euros por persona.
La especialidad de Lhardy es definitivamente el cocido, aunque no te prometo que sea el mejor que hayas probado. Dicen que el salmón y el pato canetón también son buenos, así como las croquetas y el suflé. Así que, aunque haya opiniones dispares, lo que sí es seguro es que la experiencia completa vale la pena, al menos una vez.
Dónde se ubica Lhardy en Madrid
Mira, te cuento, fui a Lhardy, que es un clásico de Madrid, y la verdad que tenía altas expectativas. Es uno de esos sitios con tres estrellas y mucha historia, y yo me moría por probarlo. El lugar tiene una decoración que es pura nostalgia, te transporta a principios del S.XIX, pero aquí viene el primer problemón: el restaurante está en la planta de arriba de una tienda, así que si vas con gente que necesita silla de ruedas o carritos de bebé, olvídate. No hay ascensor ni nada para ayudar. Con lo que cuesta comer ahí, que te va a salir por un mínimo de 60€ por persona, ¡pues deberían haber pensado en esto!
La comida está buena, eso no se puede negar, y se nota que la calidad es top, que por ese precio era lo menos que esperaba. Fui en plan familiar y nos pusieron en un salón privado, lo cual fue un acierto, ya que teníamos dos niñxs y gente que no oye muy bien. ¡Perfecto para no molestar! Pero… aquí viene un pero: pedimos steak tartar y pato canetón, y resulta que no los prepararon en nuestra mesa como debería haber sido. Uno de los platos, el tartar, se hizo fuera de nuestra vista, y eso se siente un poco como un engaño en un sitio así. Me ofrecieron cambiarlo, pero no era la solución, el plato estaba rico, pero no era lo que había pagado por la experiencia.
Si vas en taxi, mejor, porque aparcar puede ser un rollo. Así que, no diría que fue una experiencia terrible, pero hay cosas que deberían mejorar. La comida: 4/5, el servicio, 3/5, y el ambiente, también un 3/5. Tienen que pulir detalles si quieren estar a la altura de su fama.
Desde cuándo Lhardy ha estado en funcionamiento
Ya te digo, Lhardy no es solo otra opción para comer en Madrid, es una experiencia de alta cocina que te transporta a otra época. En el corazón del Madrid antiguo, este sitio está lleno de historia. Caminas por sus puertas y te envuelven las paredes de terciopelo y la cubertería de plata. Es un lugar que siente como un salón señorial de antaño. Dile adiós a las comidas rápidas, aquí estás para disfrutar con elegancia y estilo.
Y si hablamos de comida, el cocido madrileño que sirven es de otro nivel. Cada cucharada es un recordatorio de la cocina de verdad, esa que no pasa de moda. Te traen el plato con tanto respeto que cada bocado sabe a lo que es la tradición madrileña. Perfecto para grupos de 3 a 4 personas que buscan una velada auténtica y relajada. Lo mejor de todo es que el ruido es muy bajo, así que puedes charlar sin problemas.
En cuanto al precio, si quieres disfrutar de esta maravilla, planifica gastarte entre 60-70 € por persona. A veces puede parecer un pelín elevado, pero vale cada céntimo. Como un consejo, mejor reserva con antelación porque se llena rápido. A pesar de lo que dicen algunos sobre el servicio, el ambiente y lo que te ponen en el plato hacen que merezca la pena. Y no te vayas sin probar el suflé, un auténtico placer que cierra la experiencia.
Por si te lo preguntabas, Lhardy lleva ofreciendo esta clase de delicias desde 1839. ¡Imagínate! ¡Más de 180 años de historia a tu servicio! Así que sí, tienes que darte un capricho allí, al menos una vez en la vida.
Qué tipo de cocina ofrece Lhardy
Si no conoces Lhardy, ya te estás perdiendo uno de los clasicazos de Madrid. Este lugar no solo tiene un ambiente que te transporta a otra época, sino que el servicio es de 5 estrellas en all aspects. Si te decides a ir, no puedes dejar de probar el bocatín de calamares y, en verano, ese gazpacho que está para morirse. Además, tienen una barra y mesas altas perfectas para un bocado más ligero. Es un sitio al que querrás volver siempre.
El servicio es una maravilla, a la altura de lo que se espera en un sitio así. La decoración está cuidada al detalle y el ambiente clásico te atrapa. Ahora, ojo con los precios, sí, se puede poner un poco caro, así que prepárate a soltar unos 70-80€ por persona. Pero bueno, si buscas calidad, no hay que escatimar. Me decepcionó un poco la comida en general por factores de producto, pero platos como el solomillo Wellington y las croquetas de cocido clásicas son realmente recomendables.
Lo que de verdad destaca de Lhardy es su historia. Este restaurante es uno de los más antiguos de Madrid, y la sensación de comer allí te hace sentir que formas parte del pasado de la ciudad. El cocido es un must: con su caldo, tomate, garbanzos y carne, es un capricho que hay que permitirse al menos una vez. Comer aquí es una experiencia que va más allá de la comida, es vivir Madrid. Además, Arturo y Judith te guiarán para que conozcas todos los secretos del lugar.
¿Y qué tipo de cocina ofrece Lhardy? Básicamente, es alta cocina tradicional española, con platos como su famoso cocido que es simplemente brutal, y otras delicias que honoran la rica historia culinaria del país. Así que ya sabes, si buscas una mezcla de gastronomía y cultura, este es tu sitio. ¡No te lo pierdas!
Es Lhardy adecuado para celebraciones especiales
Mira, hablar de Lhardy es como abrir un cofre del tiempo. Entras a ese local y parece que has retrocedido al Siglo XIX. El ambiente es un viaje, cada rincón tiene su historia, la decoración es impresionante y está todo cuidado al detalle. Apenas cruzas el pasillo, sientes que los antepasados te hacen un guiño y te permiten pasar. Las fotos de época en las paredes, el botón de llamada intacto… todo te transporta. Si estás buscando un buen sitio para cenar, la mesa junto al balcón es la mejor elección. La luz que entra es como un abrazo y, créeme, acompaña de lujo al cocido o a una copita de Emilio Moro.
Ahora, no te engaño, la comida es top. Está bien, quizás el cocido no sea el mejor que hayas probado, pero las raciones son generosas y puedes repetir, así que no te quejarás. Y ojo, que los otros platos de la carta tienen una pinta que flipas, aunque yo no tuve tiempo de probarlos en mi visita. Deberías echarles un ojo, porque hay opciones que merecen la pena. Ah, y el servicio es fantástico, de esos que te hacen sentir como un rey. Te cuidan en todo momento y siempre están sonriendo, lo que le da un algo especial al sitio.
Eso sí, no todo es perfecto. Si pasas por la puerta y piensas en un almuerzo rápido, puede que te lleves una desilusión. Los precios son un poco superiores al promedio y la comida puede estar bien, pero no siempre está a la altura de lo que pagas. El ambiente es agradable, pero hay que tener cuidado con los detalles, como ese pan mohoso que me encontré una vez. ¡Qué cosa! Pero olvídate de eso.
Y ya que hablamos de celebraciones especiales, Lhardy es definitivamente un lugar para esas ocasiones. El ambiente elegante, el servicio impecable y la experiencia total lo hacen perfecto para festejar algo importante. Aunque aparcar puede ser una locura, mejor ve caminando desde Sol o la calle Alcalá. Ahí tienes un lugar que combina tradición, elegancia y buen comer. ¿A qué esperas para reservar?
Qué platos destacan en el menú de Lhardy
Ya te dije que Lhardy es un sitio de 5 estrellas, y la experiencia que vivimos fue de esas que no se olvidan. Teníamos la ilusión de probar su famoso cocido, y, la verdad, ¡se pasaron de lo que imaginábamos! Al principio, me preocupaba un poco que fuera todo turístico, pero nada que ver. Nos dieron un comedor privado para seis que era una maravilla, con todo el rollo de mantelería y vajilla de lujo. Pedro, el mâitre, un crack. El tío nos recomendó el vino más barato del menú porque le iba mejor a los garbanzos, ¡un detalle que no se ve todos los días!
Hablando del cocido, ¡madre mía! Es, sin duda, el mejor que he probado en Madrid. La calidad de la materia prima y la forma en la que lo preparan es de otro mundo. Cada vez que daban la vuelta al plato, se notaba la perfección en cada bocado. Además, ¡la cantidad era descomunal! Nos dijeron que si queríamos más, no había problema, pero honestamente, ¡ya era imposible! Este sitio es un clásico en el mejor sentido, y si te piden por el cocido más caro del mundo, créeme que vale cada euro.
Y si te animas a desayunar, ni te cuento. Un sitio exquisito, con decoración clásica que te hace sentir que estás en un lugar con historia. Los bollos rellenos junto a un café son un acierto asegurado. Ambiente lujoso y trato de 10, así que no dudes en empezar el día en un sitio tan emblemático.
En cuanto a los platos que destacan en el menú de Lhardy, además de ese cocido que ya mencionamos, si tienes la oportunidad, no te pierdas el suflé y el consomé de pollo – son verdaderas joyas. Vamos, que este lugar es una pasada y seguro que repetirás. ¡Es un must en Madrid!
Quién fundó Lhardy y en qué año
Te cuento que Lhardy es un auténtico clásico en Madrid que no puedes dejar pasar. Desde que entras, sientes que te transportan a otra época, un lugar que huele a historia con esa decoración que nos recuerda al Madrid del siglo XIX. Si buscas elegancia y un toque de nostalgia, este es el sitio. Aquí no estás solo comiendo, estás viviendo una experiencia que combina lo mejor de la gastronomía con un viaje al pasado.
El cocido madrileño es la joya de la corona del menú, lo preparan con tanto cariño que cada bocado sabe a gloria. Te lo sirven en vuelcos, así que puedes disfrutar de cada parte como si fuera un nuevo descubrimiento. Además, la carta está llena de platos tradicionales españoles, pero con ese toque refinado que hace que todo sea aún más especial. Cuando vayas, prepárate para disfrutar al máximo.
Ahora, el servicio es de otro nivel. Estos chicos son super atentos y profesionales, te tratan como si fueras el rey del mundo. Desde que te sientas, están pendientes de ti, y siempre listos para recomendarte lo mejor. No olvides echarle un vistazo al salón de té y a la tienda de embutidos, porque llevarte un recuerdo a casa de Lhardy es casi un deber.
Si quieres probar la verdadera esencia de Madrid con un toque de distinción, aquí es donde debes estar. Su ambiente es perfecto y, aunque esté lleno de turistas (que también vale la pena), tiene un encanto que te atrapa. Comida y ambiente son un 5 estrellas indiscutibles. Por cierto, todo esto lo fundó Ciriaco Lhardy en 1839, así que ya ves, tiene historia de sobra.
Cuál es la atmósfera del restaurante Lhardy
Ya te digo que Lhardy es un lugar que respira historia. Este restaurante emblemático en el corazón de Madrid ha estado recibiendo a lo más granado de la sociedad desde 1893. No es solo un sitio para comer, es un pedacito de la historia donde han pasado reyes, reinas y artistas de todos los colores. Si no lo conoces, es que te estás perdiendo de algo muy grande.
La comida, ¡madre mía! Aquí te cuentan que el cocido es el mejor de la ciudad, y no es por tirarlo al aire. Lo probé y me dejó flipando, tanto que me atrevería a decir que es mejor que el de mi abuela. Cuentan que Isabel II venía a diario, así que ya te imaginas el nivelazo de esta cocina. Y si te va el arriesgarte, no dejes de probar el solomillo Wellington y ese famoso suflé que la rompe.
En cuanto al servicio, hay que decir que, aunque la Hostess se fue de la olla y nos hizo esperar, el resto del equipo estuvo de diez, como en los viejos tiempos, siempre atentos. La relación calidad-precio es así a groso modo, si andas haciendo cuentas, entre 20-30 € por persona. Es algo más caro, pero por los detalles y el ambiente, lo vale. Te aseguro que los cubiertos y las tazas son una monada, así que vale la pena sirve para una buena ocasión.
Hablando de ambiente, es un sitio super acogedor. Al entrar, ya te envuelve esa atmósfera antigua y elegante. Hay banquetas en la barra y un par de mesitas pequeñas que son ideales para esos aperitivos tranquilos entre amigos. La comida de aquí, el servicio y ese ambiente bien chulo hacen que quieras volver otra vez. Si tienes una ocasión especial, no dudes en tumbarte en el sillón y disfrutar de un buen café o de esos dulces exquisitamente ricos. Así que, ¿cuál es la atmósfera de Lhardy? Pues histórica, acogedora y deliciosa, la combinación perfecta para un buen festín.
Qué tipo de experiencia gastronómica se puede esperar en Lhardy
Y bueno, cuando hablo de Lhardy, me refiero a un sitio que es pura tradición y elegancia. No es cualquier restaurante, es un clásico de Madrid en el centro, en Cra de S. Jerónimo, 8. Aquí te vas a sentir como en casa, pero con un toque de sofisticación que no se ve todos los días. Su decoración es un viaje al pasado, pero con ese aire renovado que le han dado los artesanos. De verdad, no se trata solo de comer, sino de vivir una experiencia visual también.
Recuerdo que en mis tiempos jóvenes había una barra y unas vitrinas que presentaban las delicatessen. Solo quedaban dos de las originales y tú te servías lo que querías. Un rollo diferente, ¿verdad? Ahora hay más comodidad con dos barras laterales, una para lo dulce y otra para lo salado. Aquí, si quieres algo que hable de la esencia de Lhardy, no te puedes perder su caldito o la famosa tarta de hojaldre. Y en invierno, no hay nada como su chocolate caliente. Para un cenador más formal, el restaurante de arriba es donde está el famoso cocido.
Sí, hay que admitirlo, puede estar saturado durante las épocas turísticas, y comer en la barra puede ser un poco caótico, pero, hermano, la calidad de lo que te sirven es realmente top. Todo está riquísimo, desde las croquetas hasta esa tabla de quesos que es un festín. No es un lugar barato, pero pagas por algo que se nota en cada bocado. Así que, si decides ir, ve con la mentalidad de disfrutar y saborear todo lo bueno que hay aquí.
Desde los sabrosos platos de sus barras hasta el menú del restaurante superior, vas a encontrar desde el más simple dulce hasta un solomillo Wellington que te dejará alucinado. La atención del personal, especialmente la de Fátima, hace que todo sea aún mejor. Así que, si buscas algo más que solo comer, este es el sitio ideal.
Lhardy es conocido por sus tapas
No hay mejor plan que darse una vuelta por Lhardy, ese restaurante de alta cocina que está en Calle de San Jerónimo, 8. Entramos porque tenía ganas de probarlo y, la verdad, no me decepcionó. La estética antigua es impresionante, te hace sentir que estás en otra época, con un ambiente de 10 puntos. Desde que entras, notas que cada detalle está bien cuidado, incluso los baños estaban limpios, un plus en cualquier lugar.
Claro que no es para todos los bolsillos. Aquí los precios son más para turistas, así que si buscas algo barato, mejor piénsalo dos veces. Un brunch te puede salir entre 10 y 20 €, y esa calidad no la encuentras en cualquier sitio. La comida está deliciosa y el servicio es de 5 estrellas, como el ambiente. Siempre que estamos en Madrid, estamos pensando en pasarnos por aquí porque es un sitio con una experiencia inolvidable.
En cuanto a la comida, he escuchado de todo. Hay gente que jura que el cocido es un clásico, pero no todos están de acuerdo. Algunos dicen que la sopa es insípida y sosa, y otros que hay que pedir los tacos de jamón aparte porque matan el sabor de los garbanzos. Así que si vas a Lhardy, mejor infórmate bien. La presentación suele ser buena, aunque hay quienes piensan que la comida se sirve fría.
¿Y qué pasa con las tapas? Lhardy no se caracteriza precisamente por sus tapas. Es más conocido por su comida de alta cocina y platos muy elaborados, así que si buscas un bar de tapas, este no es el lugar. Pero si te lanzas a disfrutar de una buena cena, créeme que no te vas a arrepentir.
El servicio en Lhardy es considerado de calidad
Y mira, si hablamos de Lhardy, tenemos que poner las cosas claras: este sitio es todo un clásico en Madrid. Cuando entras, te das cuenta de que no es solo un restaurante, ¡es pura historia! La arquitectura te deja boquiabierto y el ambiente es súper tranquilo, ideal para disfrutar sin ruidos molestos. ¿Te imaginas comer en un lugar con tanta esencia? Es como si el tiempo se hubiera detenido.
Ahora, hablemos de la comida. Tienen una carta increíble con productos de calidad que se notan en cada bocado. Y, oh, no olvides pedir su cocido madrileño, es la especialidad de la casa y viene en un menú cerrado que te dejará con ganas de más. La presentación y la mezcla de sabores son dignas de aplaudir. Y te digo, ¡reserva con tiempo! No querrás quedarte sin lugar.
Lo mejor de Lhardy es sin duda el servicio. Los maitres son super atentos, te cuidan en cada momento. Rafa y Pedro, un aplauso para ellos. Te hacen sentir como en casa, pero con esa elegancia que sólo un buen servicio francés puede ofrecer. Además, la cubertería completa y el servicio en gueridón le dan un toque especial a la experiencia. Y sí, aunque parezca que los precios son altos (40-50 € por persona), la relación calidad-precio es bastante buena para lo que te ofrecen. Al final, salir contento no tiene precio.
No solo por la atención, sino por todo lo que envuelve la experiencia. Aquí se respira hostelería de la buena, y si eres un amante de la buena comida y buen trato, definitivamente deberías darte una vuelta por allí. ¡Nos vemos en Madrid!
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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